La vida no tiene que dar explicaciones

Sus manos profanas tocaron el suelo cándido de aquel lugar, y en un instante perdió el título de propiedad del único sitio del mundo donde podría haber sido única, especial, eterna. Y sucumbió a la ira contra el universo y lo divino, por permitirle tal pérdida, y por las otras que tampoco había comprendido. Y … Sigue leyendo La vida no tiene que dar explicaciones