Rosa, rojo vida

Fue rosa a su manera, aunque al inicio no le gustaba mucho ese color. Ese color precioso y puro explotó en su alma el día después de la Batalla oscura (que no era negra, solo de un color sui generis desprovisto de luz). Ese día en que lo oscuro de la silueta de su pecho finalmente se doblegó a la extinción, el rosa, con todo lo real de su naturaleza, descarnado, casi rojo sangre (de esa que crea incluso en lo más árido), con toda su pureza transformada en la fuerza de la resurrección, se audueñó de su espíritu; ahora aguerrido, renovado, decidido a la negación del mismo ‘no’. Desde entonces todos son octubres, todos son rosas, todos son vida.

📸 Canva

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