La bandada de miserables zombies abrió las puertas de #AsiloOscuro, y salió despotricando carne, sangre y muerte, con cada sonido gutural que salía por el vacío de bocas entumecidas. Nadie lo sabía, pero Belcebú había cobrado su venganza con inteligencia. Ya no lo llamarían: <>, sino <>, porque los miserables proscritos del Cielo y el Infierno no estaban sofocados por el ardor de sus entrañas, que hace siglos no sentían el cosquilleo de alimento alguno; los miserables estaban hambrientos de libertad.

Texto para el reto #AsiloOscuro de @AsiloOscuro (Twitter)

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