Dejar ir

Se está terminando un ciclo.
Y duele un poco, tal vez bastante;
no porque lo quisieras demasiado,
sino por el hecho de que no pudo ser.
Porque después de tantas cosas ilógicas que sabes que existen,
no te adaptaste a la ausencia de estos «porqués».
Se está cerrando la puerta de un sueño,
y tal vez sea lo mejor.
Ya hacía falta que te pegara en la cara;
que te arrancara de un tajo el complejo de Eva,
el orgullo herido,
la justicia inventada.
Está llegando el momento de cicatrizar;
porque los años vienen cargados de tejidos duros
que solo sirven para suturar imposibles.
Se está acercando el día de que nada importe,
y no como otras veces, de boca para afuera.
Porque el cansancio es enemigo de las ganas,
y tu conciencia está tan cansada de autoflagelarse
por culpas infundadas por esta maldita sociedad.
Se está abriendo el portal del descanso eterno
sobre cruces de flores,
que son las únicas en las que siempre creíste.
Y no es que vayas a morir,
solo vas a aprender de una vez por todas
a dejar ir.

📷 Pixabay

4 comentarios sobre “Dejar ir

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